La UEGFM está inmersa en un magnífico ecosistema
Considerando el desarrollo actual del Proyecto de Aprendizaje titulado Los Ecosistemas del Mundo, que ejecutan con entusiasmo y excelencia los alumnos y docentes de la UEGFM, cuando precisamente la institución transita por sus 50⁰ Aniversario, es oportuno recordar que la sede de la Institución está inmersa en un diverso y magnífico ecosistema terrestre, localizado en el sur del municipio Naguanagua, en el estado Carabobo de Venezuela.
Este ecosistema particular es el producto de las condiciones geográficas, climáticas y biológicas únicas del área, las cuales están influenciadas por la proximidad de la Cordillera de la Costa en el norte, así como también del entorno ribereño propiciado por la cercanía relativa del Río Cabriales hacia el este, y el valle que transcurre de norte a sur entre las montañas de la fila Camoruco y de la fila del Cerro El Café. Esto proporciona unas condiciones de temperatura y humedad especialmente agradables para la vida humana, y de oportunidad significativa para un conjunto de especies animales y vegetales que frecuentan o se desarrollan en la zona.
El Colegio tiene el privilegio ecológico de estar enmarcada en las áreas del mismo tipo de vegetación del Jardín Botánico de Naguanagua, pulmón vegetal que aporta oxígeno a la atmósfera y elimina parte del dióxido de carbono, como resultado del maravilloso proceso de la fotosíntesis, que permite a las plantas obtener energía a partir de la luz solar, del agua, de los nutrientes del suelo y del mencionado CO2.
De esta manera, en el entorno de la UEGFM es posible apreciar especies de árboles de gran porte, que incluyen samanes, caobas, cedros, mijaos, cañafístolos, mamones, mangos y guanábanas, por mencionar algunas especies, de madera leñosa y ricos en abundante follaje, que brinda sombra y refugio a gran cantidad de aves y mamíferos pequeños, como la simpáticas ardillas que de cuando en cuando se avistan en sus troncos, bajando a tierra.
El color no deja de estar presente, en forma de plantas con flores, como las trinitarias y los embelesos, ejemplares de los cuales dispone el Colegio, para el recreo visual contemplando estas especies angiospermas, adaptadas a su hábitat.
Diversas aves anidan en ramas altas de los árboles citados, pudiendo ocasionalmente observarse especímenes de paraulata, cristofue, azulejo, tordo y canario de monte, así como también los extraordinarios loros reales y guacharacas, que con su característica algarabía cantan la alegría de vivir.
Es así como alrededor de este ambiente natural, todo el personal de la UEGFM realiza diariamente su mejor esfuerzo para abordar y superar las complejas tareas del proceso enseñanza-aprendizaje de nuestros alumnos, y en donde la ecología, la conservación ambiental y la preservación del hábitat y la biodiversidad local, regional y nacional es prioridad como puntos de análisis y discusión, de manera que nuestros estudiantes se conviertan en agentes multiplicadores del proceso de concientización verde tan necesaria en una sociedad industrializada, y que debe enfrentar con responsabilidad su desarrollo sustentable.
Algunos de los árboles que rodean al Colegio son centenarios, como el muy cercano y famoso Samán de Naguanagua, plantas que se ríen como ángeles protectores de todo aquel que tenga a bien deleitarse con su apariencia y guarecerse con su sombra. Muchos de estos árboles ya eran adultos cuando nuestro plantel apenas estaba en su infancia, casi medio siglo atrás, y podemos apostar que dentro de otros 50 años, sus ramas estarán ahí para abrazar figuradamente a las nuevas generaciones de nuestros excelentes alumnos, y cobijarlos con su exuberante sombra.
Nuestro Colegio se viste de gala para admirarlos, pues nos engalananan con tanta belleza, pureza y divinidad, que solo puede ser proporcionada por una naturaleza perfecta, obra de un Dios sensible y piadoso.
Y podemos tener fe en que las risas de nuestros niños subirán volando hasta sus ramas y las harán vibrar, generando un eco de alegría y regocijo ante el conocimiento pleno de alumnos y docentes de haber logrado el objetivo de obtener una educación integral en un ambiente natural, formando jóvenes dignos y útiles a la nación.

















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