Cuando Liderar es Educar: La Hora de la Excelencia que fortaleció mentes y corazones en Educación Primaria
Cuando Liderar es Educar: La Hora de la Excelencia que fortaleció mentes y corazones en Educación Primaria
El 11 de mayo de 2026, el pasillo central del nivel de Educación Primaria de la UEIGFM se transformó en un aula abierta y vibrante durante la celebración de la Hora de la Excelencia. Esta actividad, concebida como un espacio de reconocimiento y profundización pedagógica, estuvo conducida por la Directora General, Lcda. Ysbhet Curiel, quien asumió el rol de orientadora y guía del proceso educativo. El encuentro reunió a todo el alumnado y personal docente en un ambiente de respeto y disposición al aprendizaje.
La jornada se inició con un cálido saludo de buenos días, momento que la Directora aprovechó para establecer una conexión afectiva con los presentes. Con sensibilidad pedagógica, recordó que en la víspera se había celebrado el Día de la Madre en Venezuela, por lo que extendió una sincera felicitación a todas las madres de la comunidad mirandina. Este gesto inicial no solo humanizó el acto, sino que enseñó a los estudiantes la importancia de reconocer las efemérides familiares como parte de la formación integral.
Acto seguido, la Directora Curiel introdujo un elemento motivador fundamental: exhortó al alumnado a poner su mejor esfuerzo en el reto académico de preguntas y respuestas programado para la semana que comenzaba. Este anuncio no fue una simple información administrativa, sino una estrategia para despertar la curiosidad y el compromiso activo con el conocimiento.
Más tarde, adelantó la próxima realización de debates de conocimiento, eventos en los que, según destacó, los estudiantes del Colegio volverían a demostrar su excelencia y capacidad de razonamiento.
En un giro que reveló su estilo práctico y centrado en el estudiante, la Directora giró instrucciones precisas a las maestras para que dieciocho alumnos (uno por letra de sección de curso) la acompañaran en un encuentro pedagógico especial. En pocos minutos, los dieciocho estudiantes estaban listos, demostrando la eficacia organizativa del nivel. La lección aquí fue clara: la excelencia no se decreta, se construye con participación activa y protagonismo infantil.
El encuentro consistió en una dinámica de preguntas y respuestas estructurada en dos áreas fundamentales: castellano y matemática. La Directora articulaba cada pregunta y, levantando la mano, los estudiantes respondían. En la intervención posterior de la profesora, ella complementaba la respuesta, corrigiendo errores u omisiones, o validando los aciertos. Cada interacción se convirtió, así, en una oportunidad de fortalecimiento de los aprendizajes, no en un mero examen.
En el área de castellano, las preguntas de la Directora mostraron un andamiaje cognitivo cuidadoso. Solicitó ejemplos de sustantivos con justificación, sustantivos propios, la función del adjetivo, la definición de verbo con ejemplos en diferentes terminaciones y conjugaciones, el concepto de verbo en infinitivo, los tipos de artículos y su función específica, la diferencia entre sinónimos y antónimos, y la estructura de una oración simple con un ejemplo. Los alumnos respondieron con precisión y claridad, evidenciando una base sólida.
La interacción se extendió a ortografía, sustantivos, adjetivos, oraciones, verbos, artículos y otros elementos gramaticales. Incluso se analizaron los accidentes gramaticales, explicando su concepto y sus tipos. Ante este despliegue, la Directora señaló una lección magistral para el cuerpo docente: la importancia de proporcionar una explicación adecuada en el aula, enriquecida con ejemplos y analogías. Este lineamiento es clave, pues convierte la teoría en herramienta de comprensión real.
Terminada la parte de castellano, la dinámica se trasladó a matemáticas, específicamente a la aritmética. La Directora realizó múltiples preguntas que los estudiantes no tardaron en responder, utilizando una pizarra acrílica para escribir cantidades numéricas. Se trabajó la notación posicional en el sistema decimal con el número 1660, descomponiéndolo en 1660 unidades simples, 166 decenas simples, 16 centenas simples y una unidad de mil, tanto en números como en letras.
Un ejercicio análogo se realizó con el número 26718, cuyos componentes se desglosaron de manera similar. Aquí emergió un lineamiento pedagógico de gran valor: la Directora propuso integrar matemáticas con castellano al escribir los números en palabras, sincronizando así la ortografía con el valor posicional. Además, recomendó transferir este aprendizaje al idioma inglés, configurando una experiencia multidimensional. La profesora Curiel sugirió a las maestras diseñar ejemplos similares que refuercen diversas áreas de forma articulada.
Este enfoque integrador demuestra que una actividad como la Hora de la Excelencia beneficia la educación al desarrollar la dimensión cognitiva mediante la recuperación activa de conocimientos, la dimensión metacognitiva al corregir errores en tiempo real, y la dimensión lingüística al conectar la lengua materna con las matemáticas y un idioma extranjero. La transferencia entre áreas consolida redes neuronales más complejas y duraderas.
Una vez terminada la parte académica, la Directora activó la dimensión corporal y emocional. Convocó a dos profesores de danza y baile para dirigir una dinámica cinestésica en la que bailaron todos los estudiantes y maestras siguiendo la coreografía. Ella explicó las ventajas de ejercitar el cuerpo y la mente asociadas a este ejercicio en el entorno escolar. El movimiento rítmico no solo liberó endorfinas, sino que mejoró la atención y la cohesión grupal, demostrando que el aprendizaje es integral.
Para concluir, la Directora Curiel demostró su sensibilidad social al convocar a dos alumnas que estaban de cumpleaños. Todos los presentes cantaron la versión tradicional venezolana del Cumpleaños Feliz, deseándoles lo mejor en su fecha natal. Este gesto fortalece la dimensión socioafectiva y el sentido de comunidad, valores esenciales en la formación del carácter. La alegría compartida se convirtió en el mejor cierre emocional de la jornada.
A continuación, todos los presentes fueron testigos de un homenaje realizado a la Virgen María en el mes dedicado a ella. En esta oportunidad, y con un fondo musical piadoso, un conjunto de estudiantes del primer grado depositaron una ofrenda de flores en el altar de la virgen del Colegio, realizando la petición por la buena salud de todos los presentes y sus familiares a la Madre de Dios.
Seguidamente, la Directora anunció un evento que proyecta el aprendizaje hacia la convivencia deportiva: para el día siguiente está prevista la inauguración del Mundialito Mirandino 2026. Se trata de un torneo de fútbol intersecciones del nivel de Primaria, donde cada sección representará a una selección internacional participante del próximo Mundial. Esta actividad refuerza la dimensión lúdica, la identidad colectiva y el respeto por las normas.
Una vez finalizada la actividad, la Directora autorizó que los alumnos y las maestras ingresaran a las aulas para continuar con entusiasmo todas las actividades académicas, deportivas y culturales previstas para la jornada. La Hora de la Excelencia, por tanto, no fue un paréntesis, sino un impulso. Eventos como este benefician múltiples dimensiones: la cognitiva por el repaso activo, la pedagógica por la corrección formativa, la emocional por el afecto y la celebración, la física por la danza, la social por el reconocimiento colectivo y la motivacional por los retos venideros. La Directora Ysbhet Curiel demostró que liderar es, ante todo, enseñar con el ejemplo, la pregunta y el corazón.





























































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