Reconocimiento, disciplina y fe: Una mañana pedagógica en la Educación Primaria de la UEIGFM

Reconocimiento, disciplina y fe: Una mañana pedagógica en la Educación Primaria de la UEIGFM

El 18 de mayo de 2026, el nivel de Educación Primaria de la UEIGFM vivió una nueva edición de la Hora de la Excelencia, un espacio concebido no solo para el reconocimiento, sino fundamentalmente para la formación integral del estudiante. La actividad tuvo lugar en el pasillo central del nivel, punto de encuentro habitual de la comunidad educativa, y estuvo conducida por la Directora General, Lcda. Ysbhet Curiel, quien asumió un papel protagónico como orientadora y guía pedagógica del proceso formativo.



El encuentro comenzó con un saludo de buenos días dirigido a todos los presentes, en el que la Directora estableció un clima de respeto y atención plena. Esta sencilla acción, dentro del contexto escolar, representa el primer acto pedagógico del día: enseñar que toda comunicación significativa comienza con el reconocimiento cordial del otro. La comunidad educativa respondió con silencio y disposición, evidenciando la construcción de una cultura escolar basada en la escucha activa.




A continuación, la Directora convocó a los estudiantes que participaron en la reciente competencia de ajedrez, desarrollada en el marco del torneo ANDIEP, donde la selección mirandina logró conquistar el honroso tercer lugar. La Lcda. Ysbhet Curiel felicitó personalmente a cada uno de los ajedrecistas, celebrando su excelente desempeño y destacando que la concentración y la estrategia fueron las claves para alcanzar esta posición. 

La Directora aprovechó el momento para explicar por qué la práctica del ajedrez resulta tan valiosa en el ámbito escolar: desarrolla el pensamiento lógico, la paciencia, la toma de decisiones bajo presión y el respeto por el adversario, competencias que trascienden el tablero y se aplican a la vida cotidiana.



En ese mismo acto, la Directora extendió su felicitación a los profesores responsables de la formación del equipo de ajedrez, reconociendo que detrás de cada logro estudiantil existe una labor docente silenciosa, planificada y llena de dedicación. 




Este gesto cumplió una función pedagógica clave: visibilizar el trabajo del maestro como modelo y formador, y enseñar a los alumnos que el éxito nunca es individual, sino el resultado de un esfuerzo colectivo guiado por adultos comprometidos.




Seguidamente, la Directora convocó a los estudiantes que participaron en la Olimpiada Recreativa de Lengua, celebrada en la UJAP el sábado 16 de mayo. Estos alumnos habían obtenido el derecho a competir en la Prueba Regional del estado Carabobo tras haber clasificado en la fase preliminar.




La Directora les deseó la mejor de las suertes mientras esperaban los resultados, expresando su plena confianza en que cada uno aplicó su mejor esfuerzo en el área de aprendizaje del castellano. Explicó entonces por qué es relevante haber participado en esta olimpiada regional: porque fortalece la competencia comunicativa, el amor por la lectura, la expresión escrita y oral, y la capacidad de enfrentar desafíos académicos en contextos externos al Colegio.




La felicitación se hizo extensiva también a los estudiantes que participaron recientemente en la Olimpiada Recreativa de Matemática. La Directora subrayó que ambas disciplinas, lengua y matemática, constituyen los pilares del pensamiento crítico y que competir en ellas no se trata solo de ganar, sino de medir el propio crecimiento y aprender de la experiencia. Este enfoque orientador aleja a los alumnos del miedo al fracaso y los acerca a una mentalidad de mejora continua.




En un momento de especial solemnidad, todos los presentes escucharon de pie y con orgullo la interpretación del Himno Mirandino, ofrecido como homenaje a los estudiantes que compitieron en ajedrez, en la olimpiada de lengua y en la de matemáticas. 




La elección de este himno no fue casual: la Directora buscó vincular el esfuerzo académico y deportivo con el sentido de pertenencia territorial y la identidad regional, valores que a menudo se trabajan de manera transversal en la UEIGFM.




Al término del himno, la Directora ofreció una exposición centrada en la importancia del orden y la disciplina. Señaló que todos los presentes —alumnos, docentes y personal administrativo— somos actores responsables de la convivencia escolar, y puso especial énfasis en las interacciones entre los propios estudiantes. 




Explicó que una comunidad educativa ordenada no es aquella donde reina el silencio impuesto, sino donde cada cual conoce su rol y lo ejerce con dedicación. La Directora refirió también la relevancia de la puntualidad y del cumplimiento del deber, instando a las maestras a realizar asertivamente su labor, pendientes de cada alumno.




El valor intrínseco de estos comentarios de la Directora reside en que transforman normas aparentemente formales en principios morales interiorizados. La disciplina, explicada como herramienta de libertad y no como simple obediencia, permite a los estudiantes comprender que el respeto por los horarios, los espacios y las personas es la base de cualquier proyecto colectivo exitoso, tanto dentro como fuera del Colegio.




La última actividad de la Hora de la Excelencia fue el homenaje realizado por los estudiantes de Primer Grado C a la Virgen María, en el mes de mayo. La presentación consistió en un conjunto de coloridas y hermosas ofrendas florales colocadas al pie de la imagen de la Virgen, precedidas de oraciones recitadas por los propios alumnos, quienes pidieron salud para todos los presentes y sus familiares, elevando peticiones formales con devoción y respeto. Honrar a la Virgen María en mayo no es solo un acto religioso, sino también un ejercicio de gratitud, de memoria comunitaria y de transmisión de valores como la solidaridad, la compasión y la esperanza.




Una actividad como la Hora de la Excelencia, que integra reconocimiento académico y deportivo, disciplina, identidad regional y espiritualidad, beneficia la educación de los estudiantes en múltiples dimensiones. En la dimensión cognitiva, estimula la autoevaluación y la meta-cognición al reflexionar sobre los logros propios y ajenos. En la dimensión social, enseña a celebrar los éxitos colectivos sin envidia ni indiferencia. 




En la dimensión emocional, genera seguridad y autoestima al sentirse vistos y valorados por la autoridad escolar. En la dimensión ética, promueve la disciplina como hábito virtuoso. En la dimensión espiritual, respeta y fomenta las tradiciones de fe que dan sentido de pertenencia y arraigo. Finalmente, en la dimensión institucional, fortalece la identidad con la UEIGFM como un espacio donde la excelencia no es solo un eslogan, sino una práctica cotidiana.




Una vez finalizada la actividad, la Directora autorizó que los alumnos y las maestras ingresaran a las aulas, con la consigna de continuar con entusiasmo todas las actividades académicas, deportivas y culturales previstas para la jornada. 




La comunidad educativa se retiró del pasillo central en orden, llevando consigo no solo la satisfacción de los logros alcanzados, sino también un renovado compromiso con el trabajo diario. De este modo, la Hora de la Excelencia cumplió su propósito pedagógico más profundo: recordar que educar es formar personas íntegras, capaces de pensar, sentir, actuar y creer con coherencia.





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