Prevenir para vivir: La UEIGFM se capacita en gestión de emergencias tras el terremoto del 24 de junio de 2026
Prevenir para vivir: La UEIGFM se capacita en gestión de emergencias tras el terremoto del 24 de junio de 2026
El viernes 10 de julio de 2026, la UEIGFM se convirtió en un espacio de aprendizaje y reflexión en materia de protección civil, al albergar el taller "Plan de emergencia y desalojo ante un evento adverso", una actividad pedagógica de tres horas de duración dirigida a todo el personal docente, operativo y administrativo del plantel.
Esta iniciativa, que convocó a poco más de cien trabajadores del colegio, fue posible gracias a la invitación cursada por la Directora General, Lcda. Ysbhet Curiel, en el marco de las acciones preventivas que la institución decidió reforzar luego del devastador terremoto que sacudió a la nación el pasado 24 de junio de 2026, un evento que aún mantiene en vilo a todo el país.
El taller estuvo a cargo de la Brigada de Rescate y Auxilios Médicos (BRAM), una organización no gubernamental domiciliada en el municipio Naguanagua, que actúa bajo la estricta supervisión de Protección Civil Carabobo. El equipo visitante estuvo integrado por cinco especialistas en rescate y gestión de emergencias, liderados por el Esp. Jean Carlos García y la Lcda. Lisbeth Pulido. Es importante destacar que durante el evento contó con la valiosa presencia en acompañamiento del Lcdo. Cesar García, de la entidad Protección Civil Naguanagua. También se contó con la gentil visita de la Lcda. Mildred Sánchez, Directora del Centro de Desarrollo para la Calidad Educativa Municipio Naguanagua,
Previo al inicio de la jornada formativa, los especialistas fueron recibidos por la Directora General. Como paso inicial, se realizó una inspección conjunta por las instalaciones, lo que permitió a los visitantes ponerse en contexto respecto a la infraestructura de la UEIGFM y evaluar in situ los aspectos de seguridad que debían ser considerados durante la capacitación.
La exposición comenzó con una detallada descripción sismológica del terremoto del 24 de junio de 2026, un evento que, según explicaron los rescatistas, no fue un sismo común.
Se trató de un fenómeno conocido como "doblete sísmico": el primer movimiento telúrico alcanzó una magnitud de 7,2 y, apenas treinta y nueve segundos después, un segundo temblor de 7,5 sacudió nuevamente el territorio, con una duración combinada de un minuto con veintiún segundos que parecieron eternos para quienes lo vivieron.
Los especialistas de la BRAM señalaron que la ruptura en la corteza terrestre generó una grieta de aproximadamente 250 kilómetros de longitud, y que hasta la fecha se han registrado más de 1115 réplicas, según el boletín oficial de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS), único organismo autorizado para difundir información sísmica en el país, la cual es publicada cuando la magnitud supera el umbral de 2,4.
Uno de los aspectos que más conmocionó a los asistentes fue conocer que el número oficial de víctimas fatales asciende, hasta ahora, a 3889 personas, una cifra que refleja la magnitud de la tragedia.
A lo largo de la jornada, los especialistas aclararon conceptos fundamentales para la comprensión del fenómeno sísmico. Explicaron que los términos sismo, seísmo y terremoto son sinónimos, y que la escala de magnitud de momento ha sustituido a la antigua escala de Richter, ya que permite medir con mayor precisión la energía liberada en el foco del movimiento.
Asimismo, definieron con claridad la diferencia entre epicentro, como el punto en la superficie directamente sobre el origen del sismo, e hipocentro, el lugar en el interior de la tierra donde se libera la energía.
Los participantes conocieron también las principales fallas geológicas que atraviesan el territorio venezolano, entre ellas la falla de San Sebastián, la falla de Boconó y la falla del Pilar, lo que ratifica que Venezuela es un país sísmico por naturaleza.
En este sentido, los instructores recordaron que no existe método científico capaz de predecir un terremoto, por lo que la única vía para reducir el impacto es la prevención y la preparación constante de la población.
En el ámbito de la seguridad estructural, se abordaron las normas COVENIN y la importancia de emplear correctamente el término "sismorresistente" en lugar de "antisísmico", ya que este último es impropio desde el punto de vista técnico.
Se analizaron tanto la protección estructural como la no estructural, y se puso especial énfasis en la necesidad de mantener en perfecto estado los elementos de seguridad como lámparas de emergencia y extintores, así como de identificar los denominados "peligros ocultos" que pueden pasar desapercibidos en la cotidianidad.
Los expertos de la BRAM insistieron en que la seguridad debe ser concebida como una inversión y no como un gasto, y que la cultura de la prevención comienza por el diseño mismo de los espacios y por la señalética adecuada.
En este punto, recordaron que el color verde, bajo estándares internacionales, indica siempre la ruta de salida, y que la ruta más corta no necesariamente es la más segura, pues factores como el cuello de botella, el efecto dominó y la caída de objetos aéreos pueden convertir una evacuación en una situación de alto riesgo.
Durante la primera parte del taller, se hizo especial énfasis en la importancia del sentido común al momento de buscar protección, como verificar que el elemento bajo el cual uno se resguarda sea seguro, evitando por ejemplo una mesa de vidrio.
También se desmitificó el llamado "triángulo de la vida", una estrategia que los especialistas descartaron por completo al señalar que no cuenta con aval de ninguna entidad internacional reconocida, y que la premisa universalmente aceptada sigue siendo: "agáchate, protégete y agárrate".
Otro tema que generó gran interés fue el análisis del sistema de alerta temprana difundido a través de dispositivos Android, el cual, pese a haber otorgado valiosos segundos o incluso minutos de antelación, evidenció que muchas personas no supieron cómo interpretar la señal ni reaccionar adecuadamente ante ella.
Los instructores subrayaron que en seguridad no basta con ver y oír, sino que es necesario observar y escuchar atentamente, prestando atención a los detalles que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
La segunda parte del taller estuvo dedicada a la gestión emocional y psicológica, con un enfoque especial en el entorno escolar. Los especialistas abordaron el impacto que genera atravesar y sobrevivir a un terremoto, así como el denominado "síndrome del sismo fantasma", una secuela de trauma psicológico que puede manifestarse en forma de ansiedad, angustia y sensaciones constantes de movimiento, incluso cuando la tierra permanece quieta.
En este segmento, los participantes realizaron una dinámica de respiración profunda guiada por los instructores, quienes insistieron en que la calma y una adecuada oxigenación son herramientas fundamentales para enfrentar cualquier situación de emergencia.
Se discutió ampliamente la importancia de saber escuchar, de generar confianza en uno mismo y de comprender la interrelación entre el miedo, el conocimiento y la confianza, elementos que determinan la capacidad de respuesta ante una crisis.
Se analizó el problema del sensacionalismo en redes sociales, que suele generar pánico y desinformación, y se estableció un protocolo de mando y control que contempla la voz de mando como antídoto contra el contagio conductual, el efecto túnel y la desorientación que suelen apoderarse de la masa humana en situaciones límite.
Los especialistas presentaron la matriz de comunicación verbal, diferenciando entre frases prohibidas y frases directivas, y compartieron la regla de oro: comunica la solución, nunca el problema.
En materia de primeros auxilios psicológicos, se explicaron técnicas como el anclaje a la realidad o grounding, la respiración táctica y el control del flujo de información.
Se desmitificó el denominado "mito de los 30 segundos", que sugiere esperar ese lapso antes de actuar, y se enfatizó que la actuación debe ser inmediata pero siempre medida y guiada por el conocimiento.
La ecuación del liderazgo en crisis quedó clara: anticipación psicológica más comunicación directiva más neutralización táctica es igual a supervivencia y control total de las masas.
Uno de los aportes más valiosos del taller fue el enfoque diferenciado según la edad y las condiciones particulares de los estudiantes.
Los instructores explicaron que no se puede hablar de la misma manera a un niño de preescolar que a un adolescente de secundaria, y propusieron un espectro de comunicación de emergencia por nivel educativo: afectivo y lúdico para educación inicial, directo y directivo para primaria, empoderador y adulto para media y diversificada, e hiperliteral y predecible para estudiantes con condición del espectro autista
Como cierre de la jornada, los participantes se trasladaron a la cancha techada de usos múltiples para realizar un ejercicio práctico denominado "El puente de la vida".
En esta dinámica, el personal se dispuso perimetralmente y un grupo de voluntarios se acostó en doble fila con los brazos extendidos hacia arriba, transportando a una persona a lo largo de toda la formación, solo con el uso de sus manos.
Esta actividad cooperativa, dirigida por los especialistas de la BRAM, fortaleció la confianza en cada individuo y en el equipo en general, y sirvió como una poderosa analogía de las fases antes, durante y después de un sismo, ya que los involucrados desconocían de qué se trataba hasta que comenzó a desarrollarse.
La Directora General de la UEIGFM, Lcda. Ysbhet Curiel, expresó su profundo agradecimiento a los especialistas de la Brigada de Rescate y Auxilios Médicos por la calidad y calidez del taller impartido.
"Este tipo de capacitaciones no solo nos preparan técnicamente, sino que nos transforman como comunidad educativa", afirmó la Directora, quien además destacó las valiosas sugerencias recibidas en relación a aspectos clave de la seguridad del plantel, entre ellos la revisión de la señalética, el mantenimiento de los equipos de emergencia y la necesidad de realizar al menos dos simulacros anuales para consolidar los aprendizajes.
La Lcda. Curiel felicitó especialmente al Esp. Jean Carlos García y a la Lcda. Lisbeth Pulido por su excelente conducción del taller, y extendió el reconocimiento a todo el equipo de la BRAM por su entrega y profesionalismo. "Gracias por compartir su experiencia y por recordarnos que la prevención no es un gasto, sino la inversión más valiosa que podemos hacer por nuestros estudiantes, por nuestros docentes y por toda la familia de la UEIGFM, concluyó la Directora, en un mensaje que resonó con fuerza entre los asistentes y que deja claro el compromiso de la institución con la seguridad y el bienestar de toda su comunidad.



















































































































































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