Análisis y discusión del Manual de Convivencia Escolar en el 1er. Encuentro de Padres y Representantes en la UEIGFM
Análisis y discusión del Manual de Convivencia Escolar en el 1er. Encuentro de Padres y Representantes en la UEIGFM
El 8 de Septiembre de 2026, a las 8:00 am, se llevó a cabo el Primer Encuentro de Padres y Representantes de la UEIGFM, con motivo del nuevo Año Escolar 2026-2027, correspondiente a los tres niveles educativos del Colegio: Educación Inicial, Educación Primaria y Educación Media General.
El evento se desarrolló en la sede del Colegio, y estuvo conducido por la Directora General, Lcda. Ysbhet Curiel, contando con la participación de dos distinguidos invitados: la Dra. Reyna Martínez, quien se ha desempeñado como Defensora de los Derechos de Niños, Niñas y adolescentes, y el Dr. José Daniel Bello, MSc en Derecho Penal. Durante el acto se contó con el soporte de las coordinaciones y del cuerpo docente del Colegio.
Luego de realizarse la cálida bienvenida a los ilustres invitados por parte de la Directora, se agradeció la importante presencia de los padres y representantes en esta reunión especial, donde la idea central es fortalecer la sana convivencia entre todos los miembros de la comunidad mirandina: estudiantes, docentes, padres, representantes y trabajadores, procurando el cumplimiento de los lineamientos consensuados establecidos en el Manual de Convivencia Escolar vigente en la Institución, y donde se espera que cada parte cumpla con los compromisos que le correspondan, todos ellos orientados al bienestar de los estudiantes.
El encuentro transcurrió con cordialidad, y se discutieron temas cruciales relacionados con la valiosa cooperación que se requiere de los padres y representantes en el proceso educativo de sus hijos y representados, los cuales fueron referidos secuencialmente y analizados en relación a su pertinencia por la Lcda. Ysbhet Curiel y los especialistas invitados, reunidos en el pasillo central de la Institución, en un evento dinámico y participativo, tipo conversatorio y lleno de entusiasmo, ante la expectativa del pronto inicio del nuevo Año Escolar.
En este encuentro se contó con la gentil visita de la Lcda. Mildred Sánchez, Directora del Centro de Desarrollo para la Calidad Educativa Municipio Naguanagua.
Se destacó la importancia de la puntualidad en las horas de entrada y salida de los estudiantes, así como el impecable estado de uniforme y aseo personal en los alumnos, aspectos que no solo fomentan la autoestima de los niños y jóvenes, sino que también facilitan el indispensable trabajo en equipo que se desarrolla en la Institución. Se hizo destacar la tríada fundamental que constituye la Sociedad, el Estado y la Familia, y de cómo en sus interrelaciones se debe procurar la mejor conducta, que favorezca la convivencia y el bien colectivo.
El uniforme correcto y la puntualidad en la entrada y salida no son trivialidades en un Colegio presencial: el primero nivela diferencias, crea identidad y prepara mentalmente para el aprendizaje; la segunda asegura que el estudiante viva la jornada completa sin fracturas, respetando el tiempo colectivo y el ritmo de la clase. Ambos hábitos consolidan la alianza familia-colegio y el orden necesario para que el aula funcione como un espacio equitativo y productivo.
No cumplirlos genera pérdida de instrucciones clave, distracciones innecesarias, ansiedad por desubicación y un mensaje implícito de desinterés que debilita la autoridad del docente y la confianza de la comunidad. Además, la impuntualidad y el uniforme descuidado fomentan comparaciones o indebidas burlas, rompen la rutina del grupo y, al repetirse, pueden derivar en sanciones que alejan al estudiante del sentido de pertenencia, erosionando los pilares mismos de la convivencia escolar.
Otro tema abordado fue requerimiento de una presentación personal impecable en el Colegio: Cabello ordenado, uñas limpias, uso de desodorante, aseo personal y uniforme bien ajustado, es un acto de respeto y autoestima que proyecta seriedad, facilita la concentración y prepara para entornos formales. Sus ventajas incluyen mayor disciplina, menos riesgos de salud y un clima armónico sin distracciones. Descuidarla, en cambio, genera comentarios, llamados de atención, y una percepción negativa de desinterés.
En la reunión se acordó de manera unánime que, por razones de seguridad, los estudiantes solo serán retirados del Colegio por la persona autorizada y debidamente identificada que cada familia haya registrado previamente, estableciendo que cualquier cambio en esta designación deberá notificarse por escrito con suficiente anticipación. Este esquema aporta ventajas clave como la tranquilidad de saber que el alumno queda en manos de alguien de confianza, la reducción de riesgos de sustracción o extravío, y un control más ordenado en la salida que agiliza el proceso sin generar aglomeraciones.
Sin embargo, si no se observa esta conducta, surgen graves dificultades: desde la entrega del niño a un desconocido sin verificar, lo que expone al alumno a peligros potenciales, hasta conflictos legales para el Colegio por negligencia, sin olvidar el caos diario en la puerta, la angustia de los docentes al no saber quién retira a cada cual, y la pérdida de confianza de las familias en la Institución, problemas que podrían evitarse con solo cumplir rigurosamente este acuerdo sencillo pero vital.
También se refirió a la necesidad de la asistencia efectiva de los estudiantes al Colegio. La Institución trabaja bajo el esquema de educación presencial y se requiere la asistencia obligatoria de los estudiantes a la sede del Colegio en todas las jornadas escolares.
La asistencia efectiva y sostenida a clases presenciales en edad escolar es un pilar fundamental para el desarrollo integral, ya que el sistema presencial no se limita a la transmisión de contenidos curriculares, sino que constituye un espacio vital para la socialización, el aprendizaje de normas de convivencia y el desarrollo de habilidades socioemocionales.
La interacción directa con los demás estudiantes y docentes permite una retroalimentación inmediata, fomenta el pensamiento crítico a través del debate espontáneo y facilita la detección temprana de dificultades de aprendizaje o problemas emocionales, creando un entorno estructurado que refuerza la disciplina, la responsabilidad y el hábito de estudio. Además, el Colegio actúa como un ambiente seguro, con estimulación cognitiva constante.
No cumplir con esta asistencia regular conlleva graves problemas que trascienden lo académico, generando un rezago difícil de revertir que se acumula y afecta la autoestima y la motivación del estudiante. La desconexión del aula presencial produce pérdida de rutinas y aislamiento social físico.
En el mismo ámbito, se discutió con énfasis la importancia de completar todas las actividades escolares, tanto las realizadas dentro del aula como aquellas asignadas para el hogar, pues ambas son piezas de un mismo engranaje formativo. Las tareas presenciales permiten al docente evaluar la comprensión inmediata y ajustar su enseñanza, mientras que el trabajo fuera del Colegio consolida aprendizajes, desarrolla la autonomía y entrena al estudiante en la gestión de su tiempo y responsabilidades. Cumplir con esta totalidad de actividades no es un fin en sí mismo, sino el reflejo de una alianza activa entre familia y Colegio, donde cada ejercicio completado refuerza la confianza del niño en su capacidad de superar desafíos y avanza de manera constante en su progreso académico.
No completar estas actividades, ya sea por omisión en clase o por descuido en casa, o por dedicarse excesivamente actividades complementarias, genera un rezago acumulativo que rompe la secuencia lógica del aprendizaje, dejando vacíos que luego dificultan la comprensión de temas más complejos.
Además, esta falta de cumplimiento envía un mensaje contradictorio sobre el valor del esfuerzo, debilita el hábito de estudio, incrementa la ansiedad ante evaluaciones y sobrecarga al docente con recuperaciones constantes, mientras que, en el hogar, se pierde la oportunidad de involucrarse en el proceso educativo, erosionando la corresponsabilidad que sustenta el éxito escolar y el desarrollo de una ética de trabajo sólida y duradera.
Con respecto a la interacción humana, en la reunión se analizó que el buen trato en las relaciones interpersonales no es un ideal abstracto, sino el eje que sostiene el contrato pedagógico y de convivencia suscrito entre familia y Colegio. Este contrato explicita que cada saludo, cada tono de voz y cada forma de resolver un desacuerdo deben estar impregnados de respeto y empatía, porque solo así el aula se transforma en un espacio seguro donde el error se asume como oportunidad y la autoridad del docente se ejerce sin arbitrariedad. Al aceptar este acuerdo, ambas partes se comprometen a modelar y exigir un trato digno, reconociendo que la calidad del vínculo afecta directamente la disposición al aprendizaje y la salud emocional de toda la comunidad.
No aplicar estos principios del buen trato en la práctica cotidiana genera consecuencias profundas: el trato áspero o indiferente fractura la confianza, incrementa los conflictos entre pares y debilita la figura del adulto como referente, derivando en climas de tensión que dificultan la concentración y fomentan el aislamiento o el acoso. A nivel institucional, el incumplimiento sistemático del buen trato erosiona el sentido de pertenencia, dispara las quejas y sanciones disciplinarias, y termina por desnaturalizar el contrato inicial.
Asimismo, se analizó la prohibición de traer teléfonos celulares y dispositivos electrónicos similares al Colegio, una medida que se justifica principalmente por su poder de distracción: el simple zumbido de una notificación o la tentación de revisar redes sociales fragmenta la atención del estudiante, rompe la continuidad de la clase y resta tiempo valioso a la interacción cara a cara con pares y docentes. Más allá de lo pedagógico, se argumentó que estos aparatos fomentan el aislamiento en los recreos, debilitan las habilidades sociales, facilitan situaciones de ciberacoso o grabaciones no consentidas que vulneran la privacidad, y generan dependencia emocional que impide que el niño aprenda a gestionar el aburrimiento o la ansiedad sin una pantalla.
La prohibición, por tanto, no es un capricho, sino una decisión consciente para resguardar el ambiente de aprendizaje, proteger la integridad de todos y recuperar el valor de la presencia plena, donde el único dispositivo permitido sea la curiosidad y el diálogo genuino.
Se aclaró que, si bien el Colegio no se opone al uso de la inteligencia artificial como herramienta de apoyo para la investigación o la estructuración de ideas, toda actividad entregada o expuesta —trabajos escritos, investigaciones, exposiciones orales y proyectos de grado— debe ser elaborada y defendida de forma personal, sin que la IA sustituya el razonamiento, la redacción o la argumentación del estudiante.
La distinción es clave: la IA puede ser un asistente valioso para orientar o enriquecer el proceso, pero el producto final y su defensa deben ser el reflejo auténtico del dominio y la comprensión alcanzados por el alumno. Permitir que la herramienta reemplace ese esfuerzo generaría desigualdad, enmascararía dificultades reales de aprendizaje y vaciaría de sentido el valor formativo de cada tarea, por lo que se estableció que el uso de IA debe ser siempre declarado, supervisado y limitado a fases preliminares, garantizando que la voz y el pensamiento crítico del estudiante sean los protagonistas de su propio proceso educativo.
Con el mismo espíritu de corresponsabilidad y cuidado, el Colegio compartió su postura pedagógica respecto a las relaciones de noviazgo entre estudiantes, señalando que, por disposición institucional y para preservar el entorno formativo, estas no están permitidas en ningún momento dentro de las instalaciones del Colegio, ya sea en jornada regular, actividades extraescolares o eventos especiales. Esta medida, lejos de ser restrictiva, busca proteger la salud emocional de los jóvenes, evitando distracciones, posibles exclusiones o dinámicas de que afecten su concentración y bienestar, y resguardando al mismo tiempo la integridad de todos ante situaciones que, por su edad, aún no están preparados para gestionar con madurez. De esta forma, la Institución reafirma su compromiso con un clima sano, equitativo y seguro dentro de sus espacios, donde el foco permanezca en el desarrollo académico y personal de cada estudiante, sin exponerlos a riesgos afectivos o sociales para los que no existe un acompañamiento adecuado en el ámbito escolar.
En la reunión se resaltó con especial énfasis la importancia estratégica de que los padres y representantes inscriban a sus hijos/representados dentro del lapso reglamentario, y que además realicen el pago de las mensualidades dentro de los primeros cinco días de cada mes durante todo el Año Escolar, subrayando que esta puntualidad no es un mero trámite administrativo, sino un reflejo del compromiso moral y la corresponsabilidad con el proyecto educativo del Colegio. La morosidad, más allá de sus implicaciones financieras, transmite al estudiante un mensaje contradictorio sobre el valor de la responsabilidad y el respeto por los acuerdos, pues el niño observa y aprende de la conducta de sus adultos referentes. Cuando el pago se retrasa de manera recurrente, el alumno puede percibir que el Colegio no es una prioridad, lo que debilita su sentido de pertenencia, su motivación y la valoración que él mismo otorga a su formación, erosionando así la base de confianza y ejemplo que sustenta todo el proceso educativo.
También se revisaron otros elementos del Manual de Convivencia Escolar vigente, donde Colegio, padres y representantes se comprometen a cumplir con sus responsabilidades, promoviendo una convivencia armónica que es fundamental en el camino hacia la Excelencia.
Una vez que terminó la reunión, los padres y representantes pasaron a ingresar con las maestras y profesores a cada una de las aulas, para sostener una reunión adicional de curso y sección, en donde se analizaron los principales puntos del Manual de Convivencia Escolar. Se trató de un beneficioso encuentro reflexivo que propició definir las conductas que se esperan de todos los actores para garantizar el mayor bienestar del alumnado.
Este tipo de reuniones periódicas entre el personal docente del Colegio y la comunidad de padres y representantes son esenciales, ya que fortalecen las dimensiones de comunicación, colaboración y confianza, lo que se traduce directamente en el bienestar y éxito educativo de los estudiantes.
La Institución agradece sinceramente la asistencia de todos los padres y representantes, así como también a los dos distinguidos especialistas invitados, quienes participaron activamente y plantearon sus inquietudes. El proceso concluyó de manera cordial y efectiva, dejando a todos los presentes listos para enfrentar el inminente inicio del Año Escolar 2026-2027.
¡Juntos, construimos un futuro brillante para nuestros estudiantes!




















































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