El niño, el pato y el perdón: la UEIGFM dramatiza un cuento para sembrar valores en sus estudiantes de Educación Primaria
El niño, el pato y el perdón: la UEIGFM dramatiza un cuento para sembrar valores en sus estudiantes de Educación Primaria
El viernes 25 de septiembre de 2026 tuvo lugar una actividad especial durante la Hora de la Excelencia del nivel de Educación Primaria de la UEIGFM, conducida por la Directora General, Lcda. Ysbhet Curiel, en un momento que combinó teatro, reflexión y formación en valores.
El encuentro se inició con el saludo de la Directora a todos los presentes: estudiantes, maestras, profesores y representantes, quienes se dieron cita en el pasillo central del nivel para compartir una jornada cargada de significado pedagógico.
A continuación, la Directora declaró que tenía una sorpresa para ese día, pues se realizaría la dramatización de un cuento con un mensaje muy especial, despertando de inmediato la curiosidad y el entusiasmo de grandes y pequeños.
Se trató de la obra titulada El niño, el pato y el perdón, dirigida y narrada por la propia Directora en el rol de narradora omnisciente. El elenco estuvo conformado por el profesor de Danza, Jorge Sánchez, en el papel de Juanito; la profesora de Educación Física, Luisa Vargas, en el papel de la hermana; y una representante invitada, en el rol de la mamá de Juanito, demostrando así que la comunidad educativa se integra para formar en valores.
El personal del Colegio y la representante invitada tomaron el escenario para transformar una lección de vida en una viva representación teatral, con la narración especial de la Directora. Entre risas, complicidad y un profundo propósito pedagógico, se desplegó la historia de Juanito y la lección del perdón.
En el primer acto, el profesor Jorge Sánchez, con su expresividad corporal y agilidad, dio vida al pequeño Juanito, quien jugaba distraído con su tiragomas. Un disparo desafortunado bastó para que el pato favorito de la casa cayera inerte. Preso del pánico y el remordimiento, Juanito ocultó al animal, creyendo que su secreto quedaría a salvo.
En el segundo acto, entró en escena la hermana, interpretada con energía por la profesora Luisa Vargas, quien había presenciado todo desde la sombra. Lo que siguió fue una serie de situaciones cómicas pero reveladoras: cada vez que la mamá, interpretada con gran cercanía por la representante invitada, asignaba tareas del hogar como fregar los platos, barrer el patio o recoger la mesa, la hermana solo tenía que inclinarse al oído de Juanito y susurrarle: acuérdate del pato. Juanito, exhausto, asumía el trabajo doble, sumergido en la servidumbre de la culpa.
En el tercer acto, cansado por el peso del chantaje y sin fuerzas para continuar, Juanito decidió que prefería enfrentar el regaño o castigo de su madre antes que seguir prisionero del secreto. Con voz temblorosa, se acercó a su mamá y le confesó entre lágrimas toda la verdad sobre lo ocurrido con el pato.
En el cuarto acto, en el clímax emocional del montaje, la mamá abrazó amorosamente a Juanito y le reveló que lo había visto todo desde la ventana desde el primer momento.
La Directora intervino desde la narración para sellar la lección central: la falta ya estaba perdonada por el amor maternal, pero era necesario que Juanito dijera la verdad para liberarse del chantaje de su hermana y de la pesada carga de la culpa.
El carácter histriónico de los actores fue extraordinario, destacando la excelente labor de la Directora como narradora omnisciente, quien mantuvo la atención de todos los presentes con su voz, sus pausas y su dominio escénico. Los niños participaron con entusiasmo cuando la Directora les hacía preguntas al público, y rieron con los gestos y las actuaciones de los profesores, demostrando que el teatro es una herramienta poderosa para aprender y disfrutar al mismo tiempo.
Una vez terminada la historia, la Directora estableció la moraleja correspondiente, asociándola a una discusión y análisis profundo con los presentes. Señaló que siempre hay que decir la verdad oportunamente, pues la verdad es lo único que nos sirve para salvarnos ante Dios, y advirtió que hay que evitar decir una mentira, porque luego viene otra, se involucra a otras personas y todo se arruina. La honestidad, dijo, es el camino más corto hacia la paz interior y la confianza de quienes nos rodean.
Al terminar el cuento, la dramatización y el análisis posterior, todos los presentes aplaudieron por la enriquecedora oportunidad multidisciplinar de aprender en relación con los valores, reconociendo el esfuerzo del elenco y la profundidad del mensaje transmitido.
Seguidamente, la Directora convocó a un conjunto de estudiantes y les preguntó sobre el cuento y la dramatización. Los estudiantes tomaron el micrófono y explicaron el tipo de narrativa, identificaron los personajes, analizaron la trama con su inicio, desarrollo y cierre, e interpretaron la moraleja, demostrando comprensión, capacidad de análisis y de expresión oral ante un colectivo.
A continuación, se escuchó por el altavoz la sorpresiva voz de Mickey Mouse, quien interactuó con la Directora y respondió a sus preguntas, en particular sobre su interpretación de la moraleja. Con su peculiar tono, Mickey explicó que la verdad es como un tesoro que nos hace libres, y que aunque a veces da miedo decirla, siempre es mejor ser valiente y sincero, porque la verdad nos hace sentir ligeros y felices, mientras que las mentiras nos llenan de problemas y nos quitan la sonrisa.
Posteriormente, la Directora dirigió una piadosa oración en agradecimiento a Dios y a los padres y representantes, elevando una plegaria de gratitud por la jornada vivida y por el apoyo constante de las familias.
Finalmente, la Directora recalcó la importancia del valor del amor y del agradecimiento, señalando que el amor es la fuerza que sostiene toda convivencia y que el agradecimiento es la memoria del corazón.
Agradecer, dijo, nos hace humildes y nos permite reconocer el bien que recibimos de los demás y de Dios. Asimismo, agradeció la participación del cuerpo docente, resaltando la importancia del sagrado rol que la educación cumple en la sociedad, pues formar a los niños es sembrar el futuro del país.
Para finalizar, convocó a los profesores de danza y baile para que dirigieran una breve dinámica cinestésica bailable, donde todos los presentes tuvieron la oportunidad de ejercitar el cuerpo y alegrar la mente, cerrando la actividad con energía positiva y alegría compartida.
La realización de una actividad como la descrita resulta sumamente beneficiosa para los estudiantes porque fortalece múltiples dimensiones: la ética, al reflexionar sobre el valor de la verdad, la honestidad y el perdón; la emocional, al experimentar el alivio de la confesión y la calidez del abrazo materno; la cognitiva, al analizar la narrativa, los personajes y la moraleja; la social, al compartir en comunidad un momento de aprendizaje teatral; la artística, al apreciar la dramatización y la expresión escénica; y la espiritual, al agradecer a Dios y reconocer el amor como fundamento de la vida.
Una vez concluida la actividad, la Directora autorizó el ingreso a las aulas para continuar con las actividades académicas, deportivas y culturales previstas para la jornada.




















































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